

Sobre mí
Un recorrido de más de veinte años dedicado a comprender al ser humano

Desde muy joven hubo preguntas que despertaron en mí una profunda curiosidad sobre la vida y sobre el ser humano.
Preguntas que iban mucho más allá de la salud o de la enfermedad.
Siempre me fascinó observar cómo millones de procesos ocurren simultáneamente en el cuerpo humano con una precisión extraordinaria. Cómo cada órgano parece saber exactamente qué hacer, cuándo hacerlo y de qué manera coordinarse con el resto para sostener la vida.
Aquella observación despertó una pregunta que nunca ha dejado de acompañarme.
¿Qué es lo que sostiene todo eso?
¿Qué inteligencia organiza la vida?
¿Qué hace posible que la existencia se exprese de la forma en que lo hace?
Con el paso de los años esas preguntas no desaparecieron. Al contrario. Fueron ampliándose a medida que profundizaba en el estudio, la observación, el trabajo energético, el acompañamiento de personas y la investigación.
Cuanto más observaba al ser humano, más evidente se volvía el entendimiento de que la vida responde a principios mucho más amplios de lo que habitualmente alcanzamos a percibir.
El cuerpo no podía comprenderse aislado de la emoción.
La emoción no podía comprenderse separada de la historia vivida.
La historia personal parecía formar parte de procesos más profundos relacionados con la conciencia, la identidad y el sentido de la propia existencia.
Cada nueva observación abría nuevas preguntas. Preguntas sobre aquello que somos. Sobre el propósito de la experiencia humana y sobre la dimensión espiritual que participa en nuestro proceso de desarrollo y evolución.
Durante años fui reuniendo observaciones, experiencias, aprendizajes y preguntas que apuntaban hacia una misma dirección: comprender al ser humano en su totalidad.
No solamente desde aquello que vemos. Sino también desde aquello que sentimos, pensamos, heredamos, recordamos, aprendemos y experimentamos a lo largo de nuestro recorrido vital.
Comprendí muy pronto que el ser humano no puede entenderse por partes. Que cuerpo, emoción, mente, energía, historia, naturaleza, conciencia y espíritu forman parte de una misma realidad y participan, de manera inseparable, en la construcción de nuestra experiencia de vida.
Durante más de veinte años, una misma pregunta ha guiado mi trabajo.
¿Qué necesita realmente el ser humano para vivir en equilibrio?
Ese camino de búsqueda, observación e investigación fue dando forma, poco a poco, a una comprensión propia sobre la naturaleza humana. De ese recorrido nació Arqué.
Hoy Arqué se expresa como una medicina ancestral y energética, una pedagogía, una escuela, un espacio de acompañamiento, un proyecto de investigación y una filosofía orientada a comprender al ser humano para transformar la manera en que habitamos el cuerpo, la vida y la Tierra.
Actualmente continúo investigando porque sigo convencido de que comprender al ser humano es una tarea inagotable.
Cuanto más profunda se vuelve la comprensión, más evidente resulta todo aquello que todavía desconocemos.
Cada nueva comprensión abre nuevas preguntas.
Cada nueva pregunta abre un nuevo territorio de exploración, es precisamente ese camino el que continúa dando forma a Arqué.